Hay obras que nadie discute si son necesarias. Y la obra hídrica que comenzó a ejecutarse en El Trébol es, sin dudas, una de ellas.
La pregunta es otra: ¿se llegó a tiempo?
La intervención contempla la canalización y rectificación del Canal “12 de Octubre”, la construcción de defensas y, fundamentalmente, la elevación de la Ruta Provincial 13 para que también funcione como barrera de protección frente a los excedentes hídricos. El propio municipio la presenta como una obra estratégica para proteger a la ciudad.
Pero hay una contradicción que merece ser discutida públicamente: la obra que debía darle protección hídrica a El Trébol no fue la primera en ponerse en marcha dentro del paquete de obras de la Ruta 13.
Primero la obra vial, después la defensa contra el agua
En julio comenzó la construcción de la nueva rotonda en la intersección de las rutas 13 y 40S, en El Trébol. Esa obra forma parte del mismo programa provincial que incluyó la intervención de la Ruta 13 y la nueva rotonda sobre las rutas 13 y 66, en Carlos Pellegrini.
La rotonda de Carlos Pellegrini avanzó incluso antes: para mayo de 2026 la Provincia informaba que esa obra ya tenía un 80% de ejecución.

Mientras tanto, la obra que directamente tiene como objetivo defender a El Trébol frente a las inundaciones recién comienza a ejecutarse ahora.
Y acá aparece la pregunta inevitable:
¿No debería haber sido prioritaria la obra hídrica de El Trébol?
No se trata de cuestionar la necesidad de una rotonda ni de discutir la seguridad vial. Se trata de establecer prioridades cuando una ciudad tiene un problema histórico de inundaciones y cuenta con una obra que puede modificar sustancialmente su capacidad de defensa.
Más todavía cuando ambas intervenciones están relacionadas con la misma Ruta 13.
El clima tampoco esperó
El argumento adquiere mayor peso cuando se incorpora una variable que no depende de ningún gobierno: el clima.
El Servicio Meteorológico Nacional informó que existía alrededor de un 90% de probabilidad de desarrollo de una fase cálida o El Niño. En julio la probabilidad de continuidad del fenómeno durante el trimestre alcanzaba valores cercanos al 100%. Y el informe correspondiente a septiembre ya señala que existe 100% de probabilidad de que El Niño continúe durante septiembre-octubre-noviembre, con una intensidad fuerte o muy fuerte.
Es decir: la advertencia climática llegó antes que la obra.
De hecho, en agosto la propia intendente Natalia Sanchez reconocía que el período estival estaba cerca y que la obra era prioritaria.
“Esta obra es prioridad. Estamos trabajando estratégicamente porque el período estival ya está cerca”.
Ahora estamos en septiembre.
La obra finalmente comenzó.
Y el problema es que una obra hídrica no se termina con un anuncio, una firma de convenio o una máquina trabajando sobre el terreno. Necesita tiempo para completar canalizaciones, defensas, alcantarillas y elevaciones.
Por eso, a esta altura, aparece una situación incómoda: El Trébol necesita que la naturaleza le dé el tiempo suficiente para terminar la obra antes de que lleguen las lluvias importantes.
Una carrera contra el agua
¿Qué pasa si llega una lluvia extraordinaria antes de que la obra esté terminada?
La respuesta, por ahora, no está en la infraestructura.
Está en el clima.
Y esa no es una estrategia de prevención. Es una carrera contra el tiempo.
Naturalmente, nadie puede afirmar cuándo llegará una determinada lluvia ni puede atribuirle a El Niño un evento puntual con anticipación. El fenómeno climático aumenta determinados riesgos y modifica los patrones de precipitación, pero no permite saber qué día lloverá sobre El Trébol. Sin embargo, sí permite saber que la amenaza hídrica no es una sorpresa.
¿Y qué pasa con el centro de El Trébol?
Hay además otra cuestión que merece una explicación.
La obra anunciada contempla fundamentalmente la defensa y el manejo del agua que llega desde el sector rural, mediante la canalización del “12 de Octubre”, las defensas y el alteo de la Ruta 13.

Pero una cosa es evitar o demorar el ingreso de grandes volúmenes de agua hacia la ciudad y otra es resolver los problemas de anegamiento que se producen dentro del propio ejido urbano.
Y después de la última gran inundación, una de las preguntas que siguen pendientes es:
¿Qué obra concreta se hizo o se está haciendo para evitar que vuelva a inundarse el centro de El Trébol?
La documentación oficial sobre la nueva obra hídrica habla de canalización, defensas, alcantarillas y elevación de la Ruta 13. No aparece allí una intervención integral específica destinada a resolver el problema de los anegamientos del centro de la ciudad.
Eso no significa que no existan tareas de mantenimiento, limpieza, contingencia o acciones puntuales. De hecho, la Municipalidad señala que viene trabajando con Protección Civil y que existen planes de contingencia.
Pero un plan de contingencia no reemplaza una obra hidráulica urbana.
Si cada vez que llueve de manera extraordinaria la solución consiste en esperar que el agua baje, asistir a los vecinos y activar los protocolos de emergencia, entonces todavía queda una parte del problema sin resolver.
Una obra necesaria, pero una pregunta incómoda
Hay que decirlo con claridad: la obra hídrica es necesaria y bienvenida.
El Trébol necesita desde hace años una solución estructural. La elevación de la Ruta 13, la canalización del “12 de Octubre” y las defensas pueden representar un cambio importante para la ciudad.
La crítica no está dirigida contra la obra.
La crítica está dirigida a los tiempos y a las prioridades.
Porque mientras se celebran los avances de infraestructura vial, la obra que tiene como objetivo proteger a los vecinos del agua recién está entrando en su etapa de ejecución..
El SMN ya habla de un El Niño fuerte o muy fuerte para esta primavera.
Por eso, la pregunta que debería hacerse la ciudad no es solamente cuándo se terminará la obra.
También debería preguntarse:
¿Qué pasa si llueve fuerte antes?
Y, sobre todo:
¿Por qué no se priorizó desde el comienzo la obra que directamente tiene como objetivo evitar que El Trébol vuelva a sufrir una inundación?
Porque si finalmente la obra termina antes de las grandes lluvias, será una excelente noticia.
Pero si el agua llega antes que las máquinas terminen su trabajo, la discusión sobre las prioridades y los tiempos de planificación será inevitable.